Por Guillermo Podestá.
Pasaron ya casi tres
años desde aquel día fatídico en que
el Frente Cambiemos asumió el
Poder en la Argentina.
Y digo fatídico porque ese día se abrieron los infiernos, y
los jinetes del apocalipsis cabalgaron sobre estas tierras destruyéndolo todo.
Después de doce años de operaciones políticas, bombardeos
mediáticos, injurias y acusaciones de
todo tipo, la corporación mediática
logra imponer su modelo
socio-económico encarnado en la
controvertida figura de Mauricio Macri, un producto de pocas luces pero atractivo para la clase
media cacerolera que no soporta las expresiones populares porque las considera “grasas”.
Este personaje es solo el rostro visible de este modelo,
pues indudablemente el cerebro está en otra parte. Para definirlo con un
término más burdo es el “Carlitos” al cuál se le encomienda el trabajo sucio y
que por lógica terminará siendo el pato de la boda.
Desde el comienzo, el régimen neoliberal lanzó una brutal
ofensiva con medidas económicas plagadas de salvajes ajustes e impíos
tarifazos que vulneraron
ostensiblemente el bolsillo de los
argentinos, especialmente el de los más desposeídos.
La aplicación compulsiva del modelo no fue por impericia ni
por error, es parte de la estrategia
ideada por Duran Barba para generar desconcierto en la oposición por un
lado y para introyectar la idea de invulnerabilidad en el imaginario
colectivo.
Esta suerte de Moderna Inquisición no deja cabos sueltos. El
control de la justicia, un aparato de represión digno de la peor dictadura, los acuerdos con
importantes sectores políticos y sindicales, la persecución de los líderes de
la oposición y la sistemática metodología de transferir la responsabilidad de
los hechos al gobierno anterior o a
quien fuere, tienen objetivos claros, minar la capacidad de reacción del
pueblo, es decir que los hechos no pasen más allá de la catarsis movilizatoria
por un lado y sembrar el desconcierto por el otro, haciendo prevalecer el
concepto de dominio.
Es claramente visible que lo que ocurre en la Argentina de
hoy es casi lo mismo que lo que se da en otros países de la región, hecho este
no casual, más si se tiene en consideración que en los últimos 15 años se les
descompaginó el orden continental con la aparición de Chávez, Lula, Evo, Kirchner
y Correa…Otra vez la burra al trigo, no los vieron venir.
Otra vez a desarticular, pero esta vez no con golpes
militares sino con operaciones mediáticas, judiciales y económicas.
En el caso de Argentina la derecha neoliberal retorna al
poder para finalizar lo que empezó en el 76 que no es otra cosa que arrancar de
cuajo la idea de libertad económica y soberanía política partiendo de la
destrucción de todo lo construido y conquistado en los pasados doce años.
Es el Nuevo Orden civilizador que acaba con la barbarie
populista y que hará arder en la hoguera de su Santo Oficio cualquier idea de derechos o igualdad, para
que no quede vestigio alguno de lo que alguna vez fuimos…Como dijo Juan Cruz
Varela “La chusma a la cocina”.
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