miércoles, 19 de septiembre de 2018

La chusma a la cocina…

Por Guillermo Podestá.

Pasaron ya casi tres  años desde aquel día fatídico en que  el Frente Cambiemos asumió  el Poder en la Argentina.

Y digo fatídico porque ese día se abrieron los infiernos, y los jinetes del apocalipsis cabalgaron sobre estas tierras destruyéndolo  todo.

Después de doce años de operaciones políticas, bombardeos mediáticos,  injurias y acusaciones de todo tipo, la corporación  mediática logra imponer su modelo  socio-económico  encarnado en la controvertida figura de Mauricio Macri, un producto  de pocas luces pero atractivo para la clase media cacerolera  que no soporta  las expresiones populares  porque las considera  “grasas”.

Este personaje es solo el rostro visible de este modelo, pues indudablemente el cerebro está en otra parte. Para definirlo con un término más burdo es el “Carlitos” al cuál se le encomienda el trabajo sucio y que por lógica terminará siendo el pato de la boda.

Desde el comienzo, el régimen neoliberal lanzó una brutal ofensiva con medidas económicas plagadas de salvajes ajustes e impíos tarifazos  que vulneraron ostensiblemente  el bolsillo de los argentinos, especialmente el de los más desposeídos.
La aplicación compulsiva del modelo no fue por impericia ni por error, es parte de la estrategia  ideada por Duran Barba para generar desconcierto en la oposición por un lado  y para introyectar la idea  de invulnerabilidad en el imaginario colectivo.

Esta suerte de Moderna Inquisición no deja cabos sueltos. El control de la justicia, un aparato de represión digno  de la peor dictadura, los acuerdos con importantes sectores políticos y sindicales, la persecución de los líderes de la oposición y la sistemática metodología de transferir la responsabilidad de los hechos al gobierno anterior  o a quien fuere, tienen objetivos claros, minar la capacidad de reacción del pueblo, es decir que los hechos no pasen más allá de la catarsis movilizatoria por un lado y sembrar el desconcierto por el otro, haciendo prevalecer el concepto de dominio.

Es claramente visible que lo que ocurre en la Argentina de hoy es casi lo mismo que lo que se da en otros países de la región, hecho este no casual, más si se tiene en consideración que en los últimos 15 años se les descompaginó el orden continental con la aparición de Chávez, Lula, Evo, Kirchner y Correa…Otra vez la burra al trigo, no los vieron venir.
Otra vez a desarticular, pero esta vez no con golpes militares sino con operaciones mediáticas, judiciales y económicas.

En el caso de Argentina la derecha neoliberal retorna al poder para finalizar lo que empezó en el 76 que no es otra cosa que arrancar de cuajo la idea de libertad económica y soberanía política partiendo de la destrucción de todo lo construido y conquistado en los pasados doce años.

Es el Nuevo Orden civilizador que acaba con la barbarie populista y que hará arder en la hoguera de su Santo Oficio  cualquier idea de derechos o igualdad, para que no quede vestigio alguno de lo que alguna vez fuimos…Como dijo Juan Cruz Varela “La chusma a la cocina”.

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