No creemos en los cercos mediáticos ni en proteger figuras. Venimos a contar lo que realmente sucede.
Lo que los medios hegemónicos callan para salvar a sus dueños, socios y jefes, nosotros te lo contamos.
No tenemos todas las verdades, pero somos fervientes buscadores.
Si hacer periodismo fuera un lugar cómodo, tené por seguro, que no lo elegiríamos
“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”
― Ramón Carrillo
1- Decimos siempre que la demanda de salud es inelástica, lo cual significa que no tiene posibilidad de programarse, ni postergarse ante el evento grave que se produce, debe tener respuesta inmediata y sin condicionamientos, universal y accesible, porque es un derecho humano protegido constitucionalmente.
2- Sin embargo el Mercado ha convertido la salud en un servicio de lucro, de oferta y demanda, de consumidores y proveedores que luchan por imponer servicios, como en un gran supermercado, donde las puntas de las góndolas son ocupadas por las marcas líderes, en este caso las prepagas, la industria farmacéutica y las tecnologías, que ofrecen envases hermosos y marketing, antes que excelencia de prestaciones.
3- Desde hace más de 40 años el paradigma de la salud pasó a ser la atención de la enfermedad, apuntalada dicha concepción por la Constitución Nacional de 1994, que no sólo fragmentó el sistema sanitario nacional, destruyó la cultura social sobre los servicios solidarios de salud y transformó a los argentinos en consumidores de servicios, antes que individuos sanos, a los cuales el Estado debe proteger en esa situación.
4- Es que el paradigma carrillista de la salud es su fortalecimiento, la prevención como eje y las determinaciones sociales de calidad de vida, como apuntalamiento de los indicadores de salud, sumados si, a la atención primaria y a los controles sobre los enfermos crónicos de enfermedades no transmisibles, como conceptos centrales de un plan federal de salud, que recomponga la idea de país justo en lo social.
5- Pero el tema de las políticas sanitarias excede a la discusión de los servicios públicos hospitalarios, ya que los sistemas solidarios de salud, íntimamente ligados al trabajo y a la producción, ya que devienen en su financiamiento de la pirámide virtuosa del único derrame que funciona socialmente, que es el trabajo como ordenador social. Entonces los sistemas solidarios integrados, constituyen el universo de las políticas sanitarias.
6- El neoliberalismo por lo contrario lleva a la fragmentación nacional de los servicios públicos, la tercerización de los diferentes niveles de complejidad hospitalaria, la disgregación de las obras sociales sindicales con la desregulación del 2000 impuesta por el Banco Mundial, la apropiación privada de los riesgos del trabajo con las ART, la gerenciación externa del PAMI y la imposición de patentes medicinales y tecnologías, por sobre las necesidades prestacionales de la epidemiología nacional.
7- En ese camino es que se producen los efectos devastadores que el pueblo argentino está sufriendo, desde el inicio de este proceso donde fue clausurado el concepto de atención primaria y prevención de la salud. O sea que desde entonces desapareció en Ministerio de Salud y que ahora han firmado su certificado de defunción. No era tampoco el Ministerio existente, el que creemos apto para una política nacional y popular, que debe reconstruirse en el marco de un gobierno nacional, con Justicia Social, al servicio del pueblo.
8- Por esta razón ignorar en este tiempo el dolor social profundo, el sangrado diario de un pueblo sufrido por los agravios políticos a los derechos sociales, que han sido conculcados, llevando dolor y muerte al pueblo, es estar fuera de la realidad. La madre que no recibe el medicamento del niño con enfermedad dramática desde hace tres meses, no entiende el 2019, sufre el hoy y piensa en mañana. Lo electoral está alejado del drama social y del conflicto emergente.
9- Los temas sanitarios de hoy deben ser resueltos lo antes posible, al menor costo social posible, ese es el arte de la política. Esta definición incluye afirmar el agotamiento de este proceso político, que se ha quedado sin margen de maniobra y sólo le queda la sumisión y la entrega colonial, como única opción. El cambio debe ser democrático y en paz, existiendo los mecanismos constitucionales para concretarlo
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10- Elecciones anticipadas, renuncia, juicio político, plebiscito vinculante son herramientas que evitarían el conflicto social que se avecina, con niveles crecientes de represión y tensión permanente. La salida puede dar respuesta a esa madre en un nuevo escenario y los dirigentes podrán hablar de elecciones al tiempo de dar respuestas de cómo salir de la crisis, generando en el pueblo esperanzas ciertas, desde un peronismo amplio pero doctrinario y profundo en sus contenidos revolucionarios, nacionales y latinoamericanos. Los diagnósticos están acabados, el pueblo exige tratamientos enérgicos, ante la situación terminal.
1- Los enemigos nos han declarado la guerra al querer borrar de la memoria colectiva del pueblo, 70 años de historia, que han forjado la conciencia nacional de construcción de un destino de Patria soberana y un pueblo feliz.
2- Esos mismos enemigos pretendieron desde el primer momento dividir peronismo del kirchnerismo, cuando el proceso de los últimos 12 años de gobierno popular, fueron en esencia revolucionarios, al devolverle al peronismo una identidad que había sido arrebatada, pisoteada y denigrada en los 90, en nombre de la globalización y la modernidad.
3- “Nos llaman kirchneristas, para bajarnos el precio” planteó Néstor Kirchner quien reivindicando su condición peronista, planteó el sistema de valores y principios políticos que dieron origen al movimiento popular, nacional y revolucionario que en América Latina, puso al ser humano y la naturaleza, como eje de construcción del modelo social solidario del siglo XX. De ahí su supervivencia en el tiempo.
4- Ese modelo reivindicado hoy frente a un mundo cada día más brutal, inhumano y cruel, arrasado en sus soberanías en nombre de los Mercados financieros y sus pueblos sometidos al hambre, la miseria y la desocupación en nombre de una hipotética teoría del derrame, que tiene casi un tercio de la humanidad en condiciones de pobreza estructural. Un insulto a la conciencia universal.
5- Los doce años hicieron de nuestro país un proceso viable de inclusión social bajo dos premisas recuperadas, después de años de neoliberalismo dominante en lo estructural y cultural: primero el estado como ordenador social desplazando al Mercado y la segunda, recuperando la política como instrumento de construcción del modelo de país justo, libre y soberano, que hizo que la juventud se volcase a tomar el destino en sus propias manos.
6- Algunos creyeron que estábamos haciendo la Revolución, cuando en realidad sólo estábamos reconstruyendo lo arrebatado, que sin dudas era revolucionario en un magma de neoliberalismo dominante. El No al ALCA fue el punto culminante de un proceso de emancipación regional y constitución del bloque UNASUR, que erigió a nuestra doctrina en eje de una conciencia latinoamericana, alejada de tutelajes imperiales. Estábamos vivos, seguimos y vamos por más.
7- El modelo industrial productivo, la generación de trabajo, la ampliación de derechos, la consolidación del sistema previsional, la incorporación al mundo multipolar, el desarrollo científico tecnológico, las políticas firmes de DDHH, pusieron a la Argentina como ejemplo ante el mundo, de cómo salir de las crisis, con determinación doctrinaria y soberanía, al margen de las fórmulas propuestas por los dueños del poder.
8- Pero estábamos en un camino correcto que debería profundizarse, en el tiempo de acumulación de masa crítica y organización popular necesaria para las luchas pendientes, que quedaron a realizar en cuanto volvamos al gobierno. No pudimos terminar con las ART, ni con la cartelización de la obra pública, ni de los laboratorios de medicamentos. Tampoco pudimos con la Patria Financiera más allá de haberles propiciado un golpe con las AFJP que nunca perdonarán y cuyo responsable, vicepresidente de la Nación, sigue perseguido y encarcelado hasta hoy.
9- Ese es el eje del odio desarrollado por el enemigo de la Nación, auspiciado por el diseño imperial de EEUU, que ejecuta el gobierno al intentar demoler el llamado populismo peyorativamente, al referirse a las políticas populares de un peronismo, que se levanta como filosofía e ideología profundamente latinoamericana y de construcción del pensamiento liberador, que confronta con la lógica euro centrista y anglosajona.
10- Por esa razón la Revolución Nacional es una demanda del Peronismo Pendiente, en una Argentina que necesita solidificar políticas de Estado, que se funden constitucionalmente en Derechos Sociales y Humanos, el rol de Estado Soberano, en el control del Comercio Exterior, la banca y el crédito, los medios de comunicación, todo destinado a políticas antimonopólicas. La Democracia Popular y la democratización del poder, con desarrollo científico tecnológico que nos lleve al siglo XXl de la mano del conocimiento, sin abandonar al modelo del amor y del compromiso, biocéntrico, como plantea Francisco, del Modelo Social Solidario peronista.
Esa será nuestra Revolución, por ella y para eso: volveremos.
Para Bonadío, Cristina es la primera jefa ad honorem de una asociación ilícita
Una de las partes más tristes de perder a alguien que querés y con quien conviviste, es ese momento espantoso en el cual no tenés mas opción que reacomodar y deshacerte de las cosas que dejó ese otro tan querido como ausente. Nunca estás más solo que en ese momento en que sos el único que toma decisiones en un espacio que supo ser común. Y que ya no lo es. Cuando abrís un cajón para vaciarlo y todo tiene un olor que reconoces como cotidiano y que sabes va a desaparecer con el correr de los días. Doblar la ropa de otro que ya no va a usar. Seleccionar qué conservar y qué no, entre papeles y objetos que aun guardan el rastro de esas otras manos. El dolor infinito de desarmar lo cotidiano.
Recuerdo la última vez que me separé. Recuerdo con especial dolor el momento en que tuve que sacar de la mesa de luz los libros de él, que habían quedado ahí. Fue lo último que hice. Pasé meses sin poder tocar esa mesa de luz ni los libros que ahí estaban. Dormía de espaldas a esa mesa de luz hasta que pude hacerlo. Y cuando conseguí juntar fuerzas, valor y resignación y sacar esos libros, lloré desconsoladamente durante horas. Y yo era afortunada. Solo era una separación. Sabía —y sé— que sólo se trataba de un desarmar un mundo de dos que se había acabado. Pero que en el mundo aun estábamos los dos, intentando volver a ser felices. Cada uno por su lado. Me consoló saber que estábamos vivos. Que ese final, por doloroso que fuese, era también un principio. Cuánto más terrible y triste de modo irremediable si hubiese tenido que hacer todo esto en el contexto de una muerte.
Yo no sé si CFK es una sentimental. Pero el fin de semana pasado me acordé del dolor de sacar los libros de la mesa de luz, cuando ella mostró lo que Bonadío había hecho en su casa de Calafate. Porque recordé que en esa casa es donde Néstor murió. Deseo fuertemente que CFK no haya tenido las memorias de su cotidianeidad con Néstor ahí, a merced de Bonadío. O que no le tenga apego a ese tipo de cosas. Que lo que hizo ese juez, por el modo en que lo hizo, sólo haya sido un ultraje a la propiedad y no a la memoria.
Esta semana como pocas quedaron de manifiesto las múltiples facetas del Poder Judicial. En Mendoza se dictó sentencia por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 86 víctimas de la última dictadura militar. Fue el Tribunal Oral Federal Nº 1. Mientras tanto, la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza tuvo una efímera secretaria, cuya designación fue tan dura y públicamente cuestionada en virtud de carecer de los antecedentes y la experiencia mínimos para ser designada en ese cargo, que finalmente renunció a su sorprendente promoción.
Más lejos de las montañas azules con las que crecí y que extraño, la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Py está a punto de recibir a su más flamante miembro. Tampoco concursó para ocupar ese lugar, sino que fue trasladado por el Consejo de la Magistratura. Que en estos días parece más una agencia de turismo interno de jueces que el órgano que constitucionalmente tiene a su cargo seleccionar mediante concursos públicos postulantes a las magistraturas. Y no es que los concursos sean una maravilla, a decir verdad, pero parecen un poquito menos caprichosos que estos traslados a dedo, sin mayores justificativos que la voluntad política de colonizar instancias judiciales.
El flamante miembro de la Cámara de Apelaciones de Comodoro Py será uno de los jueces que deberá resolver las apelaciones que como catarata cayeron sobre la resolución del doctor Claudio Bonadío, que ordenó los procesamientos de muchos en la causa de la fotocopias del cuaderno de Centeno, el chofer con aspiraciones literarias.
Las 551 páginas de la resolución de Bonadío son claro ejemplo de dos cosas: de lo mal que funciona una parte de la justicia federal sin controles y sin límites constitucionales y de las muchas veces que escribo Bonadío en esta computadora, tantas que al olvidarme del acento, me aparece el corrector señalándome que está mal escrita la palabra Bonadío. La coincidencia, puedo afirmar, no es casual.
Sé que muchos no han podido leer la resolución. Entre otras cosas porque estuvo sólo un breve lapso disponible en la página del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema. Señalan los que conocen los pasillos de la Corte que es eso una consecuencia del pequeño golpe de estado que sufrió Lorenzetti y que impactó también en la conducción del CIJ. He sido siempre muy crítica con el funcionamiento del CIJ pero señalo que en cualquier caso, la publicación de las sentencias es un aporte imprescindible al ejercicio del derecho a la información de la sociedad. Prefiero que exista el CIJ a que no exista. Y prefiero que publique las sentencias a que no las publique.
La directora del CIJ explicó que son los jueces de primera instancia quienes deciden qué sentencias se publican en la pagina del CIJ y cuáles no. La breve publicación de la sentencia me hizo sospechar, en un arranque de optimismo carente de fundamento, que Bonadío tuvo un atisbo de vergüenza por lo que había escrito y por eso prefirió que nadie más lo pudiera leer. Sé que no fue así. Bonadío sabe que su sentencia es un verdadero mamarracho y que la única forma de validarla es que las personas no la puedan leer y sólo pueda leer lo que otros dicen de esa sentencia. Va una última reflexión estúpidamente optimista. Bonadío tiene más confianza en los múltiples house organs que en la solidez de sus escritos como juez. Ante esa falta de confianza, la solución del poder fue nombrar jueces de apelaciones que estén dispuestos a olvidar lo que saben de derecho y convalidar los disparates. El “hacete amigo del juez” del propio juez.
La moraleja es tan clara que asusta. Mientras en la superestructura del poder —y de los poderes del Estado— están en guerra con el Derecho y la Constitución, a la que vienen derrotando por goleada, lo primero que se pierde es el derecho de los ciudadanos a conocer la verdad sin editorialización. “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad” sigue siendo una reflexión insoportablemente valida en estos días de Lawfare.
Lo primero que me llamó la atención en la resolución de Bonadío fue el tono llamativamente panfletario de la introducción. Y me hizo reír. Tuve que recordar que esa insólita —e impostada— indignación moral del magistrado sólo intenta fundar —y encubrir— un proceso arbitrario, gente presa sin sentencia y sin justicia. Y una jugada política cuya orfandad probatoria se intenta subsanar con adjetivos. Cuando el juez intenta ingresar en lo que es su trabajo como juez, esto es lo que jurídicamente es relevante y que sería su trabajo específico, empieza a renquear.
El juez tiene que describir conductas y calificarlas. Ese es su trabajo. No parece muy promisorio que sea el propio magistrado el que dice que las conductas las conoce “más o menos”. La sentencia dice: “Esta mecánica funcionaba más o menos así”. Entonces… ¿las personas involucrada están “más o menos” procesadas? Y los hechos, ¿están “más o menos” probados?
Cualquier procesamiento es de carácter provisorio y refiere a la calificación del o los hechos de que se trate. Delimita los límites fácticos y los limites de derecho de la acusación. En el caso de las fotocopias, los límites: ¿están más o menos delimitados? Una condena requiere un grado de certeza que se encuentra sujeto a la existencia de elementos que de modo indudable destruyan la presunción de inocencia. Un procesamiento requiere un juicio de probabilidad. Un procesamiento de Bonadío parece solo requerir una charla de café. Hay una diferencia de grado insalvable entre juicio de probabilidad y la ligera e irresponsable apreciación de un “más o menos”. Esa diferencia de grado es la misma que existe entre la Justicia y la Injusticia. Sin más. Sin menos.
Otro aspecto que llama poderosamente la atención es la ausencia de elementos materiales que respalden los testimonios que fundan la acusación. Un claro ejemplo es lo que sucede con el testimonio de José López que cambia por cuarta vez sus dichos para poder acusar a CFK. Esta vez la versión que da López es que los bolsos con dinero que llevó al convento se los había dado el ex secretario de CFK el 13 de Junio. Y que recibió la orden de llevarlos al convento. En forma previa y en otra causa que investigó el fiscal Delgado, López afirmó que el dinero había estado en su casa, oculto debajo de un tanque de agua por un periodo de meses. Y que eso explicaba porque los billetes estaban mojados.
Bonadío debió cuanto menos confrontar esa versión con el ex secretario de CFK. Chequear la información para tenerla por válida. Mínimamente. No lo hizo. Y por cierto, ya conocido el procesamiento, Fabián Gutiérrez, el ex secretario señalado por López, se presentó ante el juez y negó lo dicho por López. ¿Quién miente y quien dice la verdad? ¿Mintió López con Delgado? ¿Mintió López con Bonadío? ¿Mintió Gutiérrez con Bonadío? Desconozco la respuesta. Lo único cierto es que los billetes estaban mojados.
No forma parte del procesamiento, pero sí es necesario contar que jamás vamos a saber qué dijo López realmente. ¡Porque en un inverosímil raid televisivo que hizo el fiscal de la causa, contó que no consignó en el acta de declaración todo lo que contó López… a pedido del propio López!
José López
Repreguntado por el periodista que lo entrevistaba, el fiscal señaló que no iba a violar la confianza depositada en él por López. Mire, doctor Stornelli: usted es el fiscal de la causa, no un amigo de José López. Si en estos tiempos se hicieron amigos, entonces debería apartarse. Su obligación es con la causa. Y no la ha cumplido. Y ha declarado ante la prensa argentina cómo adulteró un documento público que da cuenta de lo que sucedió en una confesión. A pedido de un imputado. Y eso es una conducta con consecuencias penales y procesales.
Sobre pruebas, es extraño que Bonadío —que con tanto interés busco en la casa de CFK el dinero y las bóvedas que podrían haberlo contenido, buscando el destino final de ese dinero— no haya investigado mínimamente algo mas fácil de buscar, que es el origen del dinero. ¿Investigó siquiera los balances de las empresas de donde salieron esas sumas millonarias? No, no lo hizo. Y procesó igual, aun sin pruebas materiales.
Un punto particularmente ridículo es lo que refiere a CFK en cuanto claramente dice que no tiene dudas de que la destinataria final del dinero es CFK aun cuando señala que no ha podido constatar que CFK haya recibido el dinero. Creo que estamos frente a la primer jefa de una asociación ilícita ad honorem de la historia. Bueno, después de todo a CFK, ¡Comodoro Py la acusa de dirigir cuatro asociaciones ilícitas! Se ve que creen que la ex Presidenta tiene una irrefrenable vocación por dirigirlas. ¡Tanto que a esta asociación la dirigía sin recibir ni un centavo, por amor a la asociación ilícita nomás!
Otro punto a resaltar es el grosero y desigual tratamiento de los procesados entre sí. Veamos un caso. Calcaterra se presentó “espontáneamente” y se “arrepintió”. Otro arrepentido lo desmintió. Wagner. Ambos están libres. Y el principio de no contradicción indica que no pueden haber dicho la verdad ambos.
Angelo Calcaterra contradicho por Carlos Wagner
Otro ejemplo es el gerente de Calcaterra, Sánchez Caballero, quien recibió una falta de mérito. Aunque entregó dinero. Centeno, que llevaba personas a buscar ese dinero negro, quedó procesado. Tanto Sánchez Caballero como Centeno fueron funcionales a la supuesta asociación ilícita. El porqué del trato tan diferente es cuanto menos inexplicable. O demasiado explicable, tal vez.
Más inexplicable es el arrepentimiento de Luis Betnaza, gerente de Techint, que declaró como arrepentido y cuya declaración determinó la falta de mérito de Zabaleta, otro gerente del mismo holding, quien figura entregando dinero en las fotocopias. Gerentes como Betnaza no abundan, sin duda. Porque asumió las culpas de todo y al juez no le ocurrió siquiera llamar a declarar a Paolo Rocca, dueño de la empresa, quien confesó su participación en los hechos en un evento de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y ante las cámaras de TV.
Paolo Rocca no, Luis Betnaza sí.
Tampoco se le ocurrió a Bonadío requerir las cámaras que contó Javier Fernández tiene instaladas en su casa y que podrían probar si los dichos del imputado sobre quienes iban a su casa y para qué son ciertos. Parece una prueba cuanto menos fácil de producir, ¿no? Señala en su declaración Javier que muchos funcionarios del anterior gobierno y del actual también, son o han sido visitantes de su domicilio. Suena a apriete nada sutil. Son afortunados los miembros del anterior gobierno y del actual gobierno, porque Bonadío, el juez que se inventó una guerra, en este punto carece de imaginación… o de ganas.
Quiero ser clara en esto. Gran parte de los house organs hablan de la abundancia de pruebas. A decir verdad, pruebas, lo que se dice pruebas, es precisamente de lo que carecen esta causa y este procesamiento. Porque lo que hay son testimonios de arrepentidos, que no pueden ser los elementos utilizados para condenar. La ley es clara en cuanto a que “el órgano judicial no podrá dictar sentencia condenatoria fundada únicamente en las manifestaciones efectuadas por el imputado arrepentido. …La materialidad de un hecho delictivo no podrá probarse únicamente sobre la base de esas manifestaciones”. Es cierto que estamos frente a un procesamiento y no ante una condena. Va de suyo que con los elementos reseñados por Bonadío no se podría obtener una condena. De todos modos la ausencia de elementos que comprueben mínimamente la materialidad del hecho delictivo que se investiga es cuanto menos llamativa. Incluso para procesar.
Como es llamativa la confusión para nada accidental que hace Bonadío entre condena y procesamiento. Bonadío requiere la prisión de CFK y posterga su pedido de desafuero a la confirmación del procesamiento. Como si la confirmación de dicho procesamiento significara algo más que la confirmación de un estado que NO destruye la presunción de inocencia. El intento de fabricar una nueva categoría de cosa juzgada sin condena es hasta hilarante. Si no fuese creación de un juez, claro.
Bonadío hasta ahora investigó —o no investigó— con completa libertad y sin obstáculos, salvo los que pusieron Centeno al quemar los cuadernos, Calcaterra y Wagner al contradecirse entre sí y Stornelli al no hacer constar la totalidad de la declaración de López en el acta. Este último ejemplo daría cuenta de los riesgos procesales de tener vinculaciones con medios de comunicación, creo. Como sea, no hay justificación legal que dé fundamento al pedido de detención y desafuero de CFK. Y va una salvedad importante: ¿alguien me puede explicar de qué manera se puede incidir en la investigación mediante los vínculos con medios de comunicación? Bonadío lo consigna, pero no lo hace. Creo que ese tipo de argumentos, además de un disparate, son un riesgo cierto a la libertad de expresión. Me extraña que los periodistas y dueños de medios no hayan salido a denunciarlo. Un día el monstruo se los puede querer comer también a ellos. Esas cosas no deben dejarse pasar.
El procesamiento es un verdadero disparate. No he leído muchas cosas iguales. Su confirmación, que doy por sentada, no tendrá siquiera el vestigio último de racionalidad que tuvo la confirmación del procesamiento que no confirmó la guerra imaginaria de Bonadío.
Me avergüenzan dos cosas. Una es que un grupo de personas hayan circulado cantidades descomunales de dinero negro e influencias. Y quiero que el Poder Judicial investigue y condene a los responsables de eso aunque algunos hayan integrado el gobierno al que yo pertenecí y del cual estoy orgullosa.
La otra cosa que me avergüenza es la cantidad de abogados, jueces y fiscales que guardan silencio casi cómplice respecto a esta persecución desaforada y sin reglas donde están violando todo lo que aprendimos, militamos y defendemos sobre procesos judiciales, garantías constitucionales y rol de los jueces, fiscales y defensores. La defensa del Estado de Derecho no es negociable, ni claudicable ni está sujeta a conveniencias políticas. No puede serlo jamás. Porque nunca la corrupción se mejoró con mas corrupción. Porque nunca la injusticia se corrigió con mas injusticia.
Y porque la única esperanza cierta de vivir en una sociedad civilizada es defender las garantías y derechos que están consagrados en nuestra Constitución. No podemos aceptar el Derecho Penal del Enemigo. Porque ante la ley no puede haber amigos y enemigos. Porque ante todo debe haber ley. Un país sin ley es un país de fuertes que todo lo pueden y de débiles que no pueden defenderse. Es un país de enemigos. Y un país de enemigos no es un país. Solo es un territorio hostil donde nadie, pero nadie está a salvo.
La economía real antes que el dólar o las fotocopias definirá la contienda electoral de 2019
Cuando Maurizio Macrì pisa el umbral del último año de su mandato, los aprontes para la sucesión, tanto en la Alianza Cambiemos como en los peronismos, coinciden con el debate de las distintas posiciones ante el proyecto de presupuesto elaborado bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional y con las cambiantes tácticas oficiales para contener la disparada del dólar.
El vocero del Fondo, Gerry Rice, dijo que ese presupuesto es “una parte fundamental del plan de las autoridades para fortalecer la economía argentina y dar confianza”. Extraoficialmente el gobierno hizo trascender que además de adelantar los desembolsos previstos en el acuerdo de mayo, el FMI ampliaría el préstamo a 65 o 70.000 millones de dólares y esto bastó para que el dólar se tomara un respiro. El acuerdo se anunciaría el lunes 24, cuando Lagarde reciba a Macrì en Washington.
La tradición nacional
Incrementar entre el 30 y el 40% los ya insólitos 50.000 millones del FMI es una desmesura que recuerda la admiración con que hace 130 años la revista británica The Banker sostuvo en su artículo Gaucho Banking que “en materia monetaria, la imaginación de los argentinos no tiene límites”.
Un cuarto de siglo más tarde, el viajero francés Jules Huret escribió sus impresiones sobre el país: “Hay una elite de hombres, entre el Jockey Club y el Club del Progreso, entre Florida y la Plaza de Mayo, que irradia hacia todos los centros de la actividad nacional. Tiene los ojos puestos sobre las buenas oportunidades de compra y venta de tierras, los datos confidenciales de la Bolsa y los precios que le llegan. Conoce las grandes empresas que se van a crear, las concesiones forestales que restan por otorgar, los proyectos de construcciones de fábricas, de molinos, los ingenios, las concesiones de ferrocarriles, de puertos, los contratos proyectados para proveer maquinarias y herramientas, las grandes obras públicas a emprender. Esta élite sabe todo esto y cuenta con los medios más seguros —y a veces los más oscuros y torcidos— para adelantarse a los competidores, bajo el ojo vigilante del capitalismo inglés y del capitalismo belga”. En 1911, cuando Huret firmó estas observaciones, el primer Macrì no había llegado a la Argentina, donde se casó con la heredera de una de las mayores familias terratenientes, ni habían nacido los primos Toto y Nicky, todos ellos entusiastas cultores de la tradición nacional.
La ampliación a 65 o 70.000 millones de dólares surgió durante las negociaciones del ministro Nicolás Dujovne con la madame del FMI, Christine Lagarde. La solicitud inicial del gobierno fue que se adelantaran los desembolsos previstos en el acuerdo stand-bypara 2019 y 2020. La objeción obvia fue que quien sucediera a Maurizio Macrì encontraría secas las pilas de todos los timbres financieros por apretar. Esto es grave, dado que nadie cree que en medio de una profunda y duradera recesión la inversión privada pueda entibiar la era del hielo económico. Así se realizara el 100% de las obras viales licitadas con el régimen de participación público-privada (PPP), sería apenas una gota en el terreno reseco por el derrumbe del consumo privado, cuya incidencia en el PIB es del 75% contra menos del 20% de la inversión. El tercer componente de la demanda agregada es el saldo comercial. La proyección de crecimiento en el presupuesto es inverosímil, dada la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el proteccionismo generalizado y la caída de los precios de los productos que exporta la Argentina. De hecho, lo que sigue creciendo es el monto de las importaciones.
La única verdad es la economía real
El presupuesto merece un análisis detallado, que se realiza en otras notas de esta edición. Aquí basta con señalar esas inconsistencias. Suponer que dentro de 15 meses se podrá comprar un dólar por los mismos 40 pesos que la última semana, cuando la inflación prevista para este año se acerca al 50% y para el próximo oscila entre el 20 y el 30%, es un prodigio de imaginación de cuyo cumplimiento los técnicos del FMI no pueden tener ninguna expectativa de cumplimiento. Si simularan lo contrario (y hasta ahora no hay más que expresiones genéricas de buena voluntad y versiones sin fuente responsable) habría que buscar en otro lado las razones. Por vía de hipótesis:
en noviembre sesionará en Buenos Aires la cumbre presidencial del G20 y hasta entonces el sistema financiero global hará todo lo necesario para sostener al actual gobierno argentino, porque cualquier cambio en menos de dos meses sería una complicación que las potencias mundiales prefieren ahorrarse;
la burocracia del Fondo ató su suerte a la de Macrì, de modo que un nuevo default daría lugar a una purga implacable;
cada dólar que ingresa al barril sin fondo del Tesoro y el Banco Central sirve para proveer la materia prima indispensable para la fuga, que es una pieza central del régimen de valorización financiera del capital que reapareció en 2015.
el gobierno estadounidense está aprovechando la permeabilidad del argentino para avanzar temas centrales de su agenda, como el control de la producción de petróleo y gas no convencionales y de la presencia china en la región; la militarización de las fronteras con el pretexto del narcotráfico y la criminalización de la protesta social alegando que se utilizan métodos terroristas. El horrible proyecto de ley antiterrorista de Macrì fue inspirado por los amigos norteamericanos. En los últimos meses han pasado por Buenos Aires tres oficiales superiores de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos: el secretario de Defensa, general James Mattis; el jefe del Comando Sur, almirante Kurt Tidd, y el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Mark Milley.
más recursos implica lubricar la bicicleta financiera (su nombre más elegante es carry trade), con nuevos productos surgidos de la imaginación sin límites que asombraba a la revista de los banqueros ingleses en 1888. Después de las LEBACs y las LETES ahora es el turno de las LECAPs, Letras del Tesoro Capitalizables que ofrecen ganancias suculentas a quienes tengan la información y el know how para saltar a tiempo antes de la próxima corrida, inexorable dado que no se han modificado en lo esencial las condiciones estructurales que la explican. “No es que el dólar baja, se agacha para tomar impulso”, chacotea un observador zumbón.
El gobierno también dejó trascender que acordó con el FMI abandonar la flotación del dólar y reemplazarla por un sistema de bandas, entre 36 y 44 pesos por dólar, marcas que gatillarían la intervención del Banco Central, para comprar si bajara de 36 y vender por encima de 44. El dólar del presupuesto contradice además los anuncios del propio gobierno sobre la aplicación de devaluaciones progresivas al ritmo de la inflación, el método del crawling peg.
La gran deudora del sur
La aplicación de las bandas en el actual contexto es problemática. No hay ahora superávits gemelos, ni crecimiento de la producción y el empleo, ni los precios de los productos de exportación vuelan como entonces. El gobierno pagó todos los costos de la devaluación que en pocos meses duplicó el precio del dólar, pero ahora se está ilusionando con sus beneficios sobre las cuentas públicas. Las corridas no fueron resultado de una decisión oficial, sino de una imposición del sistema financiero internacional, preocupado por el repago de las deudas que Macrì y los suyos tomaron en una magnitud y a una velocidad dementes. Con la devaluación abrupta dejaron atrás el atraso cambiario que el gobierno mantenía como ancla de la inflación para continuar con el proyecto que llamaban gradualista, y que no era otra cosa que la dificultad para avanzar debida a la resistencia social a cada medida. Por eso es difícil imaginar que los tiburones ya se saciaron y permitirán que el peso vaya recuperando terreno. Si el gobierno admitió para este año una inflación del 42% y de 23% el próximo, no sería extraño que llegaran a 50 y 30% respectivamente. En esas condiciones lo previsible es que la cotización del dólar se mueva al compás de las cifras de inflación, con lo cual los 40 pesos presupuestados para diciembre de 2019 son un cuento de hadas que ningún argentin adult puede creer. Todo parece indicar que estará bien por encima de los 50.
Más allá de los serruchos que pueda dibujar el mercado cambiario, la novedad con la que habrá que contar de ahora en más es el profundo impacto de las decisiones económicas del FMI y el gobierno sobre la economía real, que la próxima semana motivará el cuarto paro general desde que Macrì gobierna, del que participará todo el arco sindical, de los movimientos sociales y del justicialismo. El INDEC midió la desocupación unas pocas décimas por debajo de los dos dígitos, pero aún ese dudoso cómputo supera todo lo registrado en doce años. Es, además, un dato de tres meses atrás, cuando faltaba la corrida de agosto y las terminales automotrices aún no habían comenzado la suspensiones de personal, previas a los retiros voluntarios o forzosos. Mientras las tasas de interés sigan en el exorbitante 4% mensual con que debutaron las LECAPs, la industria no saldrá de su agonía salvo para pasar a mejor vida. Tampoco debe omitirse en cada análisis que esta es una situación autoinducida, para generar la crisis que el gobierno anterior pudo evitar hasta el último día, que sirva como justificación para las podas más brutales de empleo y derechos. La próxima semana se conocerá la medición oficial de la pobreza, que trepará por lo menos al 33%. La deuda externa vuelve a ser así el gran reciclador de las relaciones de poder internas, porque unos gozan del crédito y otros lo pagan, como viene ocurriendo desde los tiempos en que Nicolás Avellaneda anunció que se economizaría sobre el hambre y la sed de los argentinos para cumplir con los acreedores externos:
Nicolás Avellaneda, hambre y sed
“Hemos pagado hasta este momento todo, sin investigaciones prolijas y hasta casi sin examen, porque este es uno de los rasgos de nuestro carácter nacional”, dijo Avellaneda. Y el último Sarmiento escribió su paráfrasis despiadada del Himno Nacional. “México, Ecuador, Perú, Venezuela, están acribillados de deudas, empréstitos, y declarados más o menos insolventes en la bolsa de Londres. La República Argentina puede exclamar con orgullo:
Calle Esparta su virtud, sus hazañas calle Roma. Silencio que al mundo asoma la gran deudora del sur”.
Sarmiento previó el Himno Neoliberal
Qué hay en 2019
El remanso cambiario de la semana pasada y la perspectiva del nuevo espaldarazo del Fondo la próxima, devolvieron al gobierno el nervio necesario para pensar de nuevo en el proceso electoral de 2019, pese al declive de todos los indicadores de aprobación y simpatía social. El estratega electoral Jaime Durán Barba sostiene que el escrutinio mide la cantidad de votos obtenidos y no la intensidad de los sentimientos con que cada uno fue emitido, por lo cual las chances de su candidato estarían intactas. Quienes han visto y oído la forma en que los misioneros de pro son recibidos en los barrios a los que se aventuran luego de tomar todos los recaudos de producción imaginables, como el contacto previo con quienes los recibirán, ponen en duda esta visión del gurú andino. Ni siquiera les parece seguro que Macrì llegue al cierre de las listas con deseos y chances de anotarse, lo cual incentiva las versiones sobre su relevo por la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Esto tampoco sería simple, ya que desguarnecería el mayor distrito electoral del país. Todo dependerá también del modo en que el gobierno se aproxime a la fecha decisiva: los datos de inflación, pobreza, empleo, dólar pueden ser tan sombríos como ahora o empeorar hasta el punto de colapso, en cuyo caso no habrá candidato que pueda llevar el estandarte amarillo a la victoria. La alternativa sería en ese caso el tipo de combinación de la que El Hada Buena habló en junio en un auto en movimiento con el intendente de Merlo y presidente del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez. La cuestión, sobre la que en aquel momento no hubo acuerdo, era un entendimiento entre Vidal, que se postularía para la presidencia, y los intendentes peronistas. En tal caso también se sumaría el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien proviene del justicialismo.
En cualquier caso, la condición necesaria para que Cambiemos se ilusione es la división de los peronismos, tema de conversación del Poder Ejecutivo con el jefe del Peornismo Anti K, Miguel Pichetto, quien es el mejor vocero de la estrategia oficial. Por un lado, el senador por Río Negro reitera que las insinuaciones en contra de la ex Presidente CFK, colectadas por el doctor Glock con el método extorsivo de detener a personas y negociar su libertad a cambio de declaraciones a medida de las conveniencias de Su Señoría, no bastan para que el Senado conceda su desafuero. Por otro, señala que “la señora formó su propio partido, Unidad Ciudadana y se fue del justicialismo”. En oposición a este diseño, otros dirigentes (Hugo Moyano, Alberto Rodríguez Saa, Felipe Solá, Alberto Fernández y hasta su inesperada muerte accidental José De la Sota) se inclinan por la realización de una gran interna entre todos los precandidats para elegir a quien representará a ese espacio panperonista. Esta posición también se afirma en otros partidos y grupos, como el Movimiento Carolina, la CTEP y Libres del Sur, cuyas bases no comparten el visceral anticristinismo de Emilio Pérsico y Humberto Tumini. El divorcio entre los dos extremos de esas pirámides es profundo.
El ex senador Eduardo Duhalde, quien se asoma a cada mesa de decisiones a ver si lo dejan participar, incurrió en otro de sus raptos de sinceridad: “Si el justicialismo no puede ganarle una interna a Cristina, mejor que no se presente a las elecciones”.
Duhalde entre Cambiemitas: ¿Cómo parar a Cristina?
Hace quince años, cuando aún conservaba algún poder, el estadista de Lomas de Zamora hizo derogar la ley que obligaba a designar candidaturas en elecciones internas partidarias. Duhalde entendía que de otro modo Carlos Menem ganaría la candidatura del PJ y sumando en la elección general los votos del resto volvería a la presidencia que había dejado cuatro años antes. En su lugar autorizó la presentación de tres formulas justicialistas en la elección general, que obraría al mismo tiempo como interna partidaria: Menem, Adolfo Rodríguez Saa y Kirchner. Por una vez no se equivocó. Menem obtuvo la primera minoría pero consciente del abrumador nivel de rechazo que inspiraba, desistió de presentarse al balotaje y consagró así a Kirchner como Presidente. Para Duhalde el remedio fue peor que la enfermedad, pero al país le ahorró un balotaje de terror que hubiera podido incluir a Menem, a Ricardo López Murphy o a Elisa Carrió, Dios no lo permita.
Igual que entonces, la última Presidente tiene todas las de ganar en una interna general, lo cual la fortalecería para enfrentar a Cambiemos en la elección presidencial que, con la mayor probabilidad, se dirimiría en segunda vuelta. También tiene un nivel alto de rechazo, pero las proporciones son más favorables que las de Menem entonces: 25 a 75% en 2003, 40 a 60% Cristina ahora. Esto explica la inocultable preocupación de Pichetto y de quienes representa.
El último sondeo del consultor Ricardo Rouvier, alejado del kirchnerismo por desacuerdos con su conducción, indica que por primera vez, Cristina se impondría a Macrì en ese eventual desempate.
El gobierno analizó incluso la posibilidad de suprimir las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, pero no contaría con los votos necesarios para aprobarlo. Cristina sería candidata de Unidad Ciudadana, y el PAK elegiría su abanderado entre el salteño Juan Urtubey, el bonaerense Sergio Massa, tal vez el propio Pichetto y algún otro que se anime. Según sea la evolución del cuadro económico, la segunda vuelta podría darse entre Macrì/Vidal y Cristina, o entre la ex Presidente y su jefe de gabinete.
El ministro de Justicia, Germán Garavano, dijo que el juicio oral debería abrirse al comenzar el año próximo, decisión que no forma parte de sus atribuciones, con la obvia intención de que se desarrolle en paralelo con la campaña electoral. Los empresarios que declararon lo que el juez les indicaba, a cambio de colchón mullido y sábanas limpias, ven ahora que también ellos han sido procesados por asociación ilícita, por lo que no podrían eludir una condena a prisión, por reducida que fuera, en premio a su imaginación o su memoria.
Por eso es previsible que sus abogados hagan todo lo posible por dilatar o frustrar la elevación a juicio, un proceso en el que un par de defensores bien afilados podrían reducir a jirones las elucubraciones de Bonadío y poner en evidencia la falsedad con la que se pronunciaron los imputados colaboradores, que entonces sí tendrían tiempo de arrepentirse, igual que el gobierno que se regocijó con esta tramoya, hasta que el último detenido, el ex director de Yacyretá, Oscar Thomas, anunció que no tenía nada de qué arrepentirse, negó las acusaciones y mencionó a tres íntimos del presidente: su primo Angelo Calcaterra, su hombre de confianza de décadas Javier Sánchez Caballero y el presidente nacional del PRO, Humberto Schiavoni, quien lo sucedió al frente de Yacyretá. Para colmo, su defensor José Manuel Ubeira, pregunta por qué no están detenidos Paolo Rocca y Franco Macrì, que están entre los principales asociados en la construcción de Yacyretá, esa obra que Menem bautizó como El Monumento a la Corrupción.
La ignorancia siempre fue condición del sometimiento: hace doscientos años, en Estados Unidos, se penaba a quien enseñase a leer y escribir a un esclavo; si quien lo hacía era negro, la pena era de azotes.
En la Argentina tuvimos la suerte de que los proyectistas del país oligárquico del siglo XIX montasen un control social homogeneizante del variopinto transporte masivo de población europea, también mediante la enseñanza primaria obligatoria en la escuela pública y laica. Fue una ventaja innegable, por más que estuviese acompañada con una segunda etapa de domesticación de hombres mediante el servicio militar obligatorio y, para los indeseables, la “ley de residencia” del autor de “Juvenilia” y nuestra Siberia de Ushuaia. Con las mujeres no era necesario nada de eso, pues se las controlaba indirectamente mediante el patriarcado.
De toda forma, se repartió instrucción, aunque sin exagerar, porque el nivel universitario seguía estando reservado a una minoría. Con la Reforma de 1918 entró más plenamente la clase media a nuestra vida universitaria. La gratuidad la completó el peronismo en 1949. Sin Yrigoyen y Perón no sabemos cuántos de nosotros no hubiésemos podido llegar a la universidad. Por suerte, la historia no se escribe con potenciales.
Esa apertura a la clase media y a algunos esforzados más humildes, produjo toda clase de profesionales, muchos brillantes, pero no se debe pasar por alto que también salieron de nuestros claustros algunos personajes que Max Weber clasificaría en sus tipos ideales como “especialistas sin corazón”, o sea, quienes saben todo de su especialidad, pero ignoran el resto y tampoco quieren saber al respecto.
Este producto se combinó frecuentemente con el “meritocrático” individualista radicalizado, que alucina que todo lo obtenido se debe a su esfuerzo personal, como si no existiese el Estado, la sociedad, la cultura, el prójimo, o sea, sólo él aislado en un autoclave. De esta ensalada resultó el “medio pelo” que caricaturizaba Jauretche, con las incontables variables de “sonseras argentinas” que siguen hasta el presente. Es decir, que nuestra universidad produjo personas brillantes y lúcidas, pero también contribuyó a sembrar el odio del eterno “gorilismo” argentino, antiyrigoyenista en 1930, antiperonista en 1955 y “anti” todo lo popular y solidario hasta hoy.
De todas maneras, la gratuidad universitaria no era suficiente para abrir las puertas de la vida académica a toda nuestra juventud. Los jóvenes humildes de los conurbanos profundos y los que vivían en las provincias alejados de las sedes universitarias, no podían ingresar a los estudios terciarios, salvo casos excepcionales de casi heroísmo o, al menos, de fuerte empecinamiento por el saber. Los pibes trabajadores debían viajar horas o tratar de sobrevivir lejos de sus familias, además de los inevitables gastos en textos, material, etc.
Fue en las últimas décadas que las nuevas universidades nacionales convocaron a los jóvenes de las clases trabajadoras, no sólo en el conurbano bonaerense sino también de los rincones lejanos de nuestras provincias. El impulso que recibieron esas universidades dio lugar a un espectáculo maravilloso. Hay pibes y pibas universitarios que viven en barrios precarios, en “villas”. A veces nos emociona hallar al padre –jubilado que compensa su frustración juvenil– junto al hijo en la misma aula. No es cierto que los pobres no van a la universidad, se equivoca la gobernadora, quizá debió sincerar su pensamiento y decir que “los pobres no deberían ir a la universidad”.
Por cierto, no faltan los críticos que observan que “hay mucha deserción”. Es posible, pero al menos esos pibes y pibas llegaron a la universidad, y quienes desertan quizá sean mañana dirigentes sindicales, legisladores, intendentes, gobernadores, algo habrán aprendido, en modo alguno se trata de un esfuerzo o dispendio inútil para el Estado, salvo para quienes piensan que repartir conocimientos –aunque no terminen en un diploma– es algo socialmente negativo.
Lo que molesta al elenco gobernante y al “gorilismo” ancestral es que esta entrada de nuevos estudiantes provoca un cambio cualitativo al que temen los pocos lúcidos del pobre elenco gobernante y que los más, menos lúcidos, se limitan a intuir. Ese piberío de chicos y chicas que entró a la vida universitaria trae consigo sus vivencias infantiles y adolescentes, preguntan y van tomando consciencia de la larga discriminación clasista y hasta racista de que son víctimas los suyos y ellos mismos y, por ende, no se conforman con “especializarse”, sino que quieren saber más y más sobre el resto, sobre la Nación, la historia, la sociedad, el mundo en que les toca vivir.
El elenco gobernante sabe o intuye que estamos enseñando al piberío pobre el “knowhow” que ellos querían monopolizar y que lo aprende rápido, al tiempo que van sabiendo que son víctimas del programa de endeudamiento (o de administración fraudulenta) del actual gobierno y de los que lo precedieron en las anteriores etapas de entreguismo colonialista que sufrió nuestra Nación.
Esto horroriza al elenco gobernante y al eterno “gorilismo”, que con gritos chillones reclaman “la política fuera de la universidad”, como si no fuese función de ella también la de generar buenos ciudadanos y no los “especialistas meritocráticos sin corazón”. La universidad (la “univesitas”, el “universo todo uno”), es por excelencia el lugar donde “todo” debe enseñarse, tratarse y discutirse. Reducir la universidad a una fábrica reproductora de ese producto híbrido de alta peligrosidad social es, sencillamente, pretender que pierda su esencia y su razón de ser que, justamente es lo que se proponen los pedigüeños que, con la escudilla en mano, se sientan en las escaleras del Fondo Monetario Internacional.
Los agentes de este totalitarismo corporativo financiero (sólo enmascarado con la ideología del “neoliberalismo”), saben muy bien que cuando los excluidos dispongan del “knowhow” disputarán con ellos y lo harán con ventaja, porque como son pobres tienen más tiempo que los títeres locales de transnacionales. Saben también que eso es incompatible con su proyecto de sociedad 30 y 70 (70% de excluidos), pero por sobre todas las cosas, algunos de los más lúcidos –pocos por cierto– saben algo que es mucho peor para ellos: el sistema no está hecho para resistir esa inclusión que, de producirse, lo hace estallar y pone en movimiento una nueva dialéctica.
Esa sería la verdadera revolución, la “revolución del saber”, la “revolución pacífica” que no pueden tolerar. Los descendientes de quienes –para escándalo de nuestras oligarquías– en 1916 desataron las caballos del coche que llevaba a Yrigoyen a la Casa de Gobierno, de los que en 1945 refrescaron sus pies en la fuente de la Plaza de Mayo, de los que en 1955 fueron ametrallados en el mismo lugar, van siendo nuevamente incorporados, pero la incorporación en el siglo XXI debe ser por medio del “saber”, del “knowhow”, ahora no basta con adiestrar los brazos, es necesario preparar las neuronas, romper el monopolio del “saber” y empoderarse del conocimiento.
Hoy no se hace una revolución tomando por la fuerza, violentamente, el palacio de invierno y derrocando zares, porque, además de que la violencia provoca violencia y a la larga casi nada más, no hay más zares ni existe un poder concentrado en ningún palacio. El cambio social profundo, inclusivo, la revolución del siglo XXI se hace apoderándose del conocimiento, que la elite se empeña en monopolizar. La persona que carece de conocimiento está destinada a ser subalternizada en la sociedad actual, al igual que la nación que carece de desarrollo científico lo está en el concierto mundial. Las elites saben que financiar universidades nacionales es serruchar la rama en que están sentados. Por eso, tienen miedo.
El miedo impulsa al colonialista elenco gobernante a sostener que hay “demasiadas universidades”, en una versión actualizada de la táctica esclavista bicentenaria norteamericana. Por eso no sólo reducen los presupuestos universitarios, desfinancian el desarrollo tecnológico, desmantelan proyectos, persiguen penalmente a los rectores (con el abuso de poder de algún fiscal de los que “ponen el cuerpo”), sino que incluso quieren acabar con lo rescatable del programa de control social del siglo XIX, insultan y difaman a los maestros y profesores, les retacean aumentos, precarizan escuelas, mandan matones a secuestrar maestras.
Los docentes de todos los niveles nos hemos convertido en un “peligro” para este gobierno que, cada día, parece más cercano a un “régimen” (si es que ya no lo es). Ahora no distinguen entre “esclavos y no esclavos” al penalizar a quienes cometen el tremendo delito de enseñar y a todos nos quieren tratar a los azotes.
En este contexto persecutorio y difamador, el oficialismo incurrió en la hipocresía de querer participar en un homenaje a Alfredo Bravo. Por suerte lo pararon, advirtiendo que Alfredo estaría hoy de “paro”. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo sabemos que no sólo estaría de “paro”, sino que diría cosas irreproducibles, con las que también enseña un buen maestro cuando es menester decirlas. Nos falta Alfredo, Mary Sánchez y otros, pero tenemos maestros, universidades y nuestro piberío haciendo la revolución silenciosa del saber. No podemos detenernos.
* Profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires.
Si hay algo claro en la política argentina es que el gobierno, el club judicial y los grandes medios de comunicación buscan denodadamente meter presa a Cristina Kirchner. Hasta se puede pensar que para ellos se trata del recurso casi mágico que habrá de solucionar todos los múltiples problemas que los acosan. Lo que creen es que esa prisión hasta les permitirá ganar las elecciones de 2019. Le disparan a CFK con toda la artillería que tienen. Si tanto esperan de esa medida carcelaria no es casual ni menor que busquen tan afanosamente conseguirla.
De esto se pueden deducir ciertas conclusiones. Que, por ejemplo, el principal rival que el gobierno visualiza para la prolongación de su mandato es CFK, a quien Jorge Asís –en sus habitualmente atinados comentarios– llama “la Dra.” Asís fue su férreo oponente durante su gobierno, pero ahora se le acerca con respeto ante el devastador paisaje del oficialismo. Otra conclusión es que esa cuasi patética obsesividad del gobierno por ver a CFK entre rejas lo lleva a cometer errores gruesos. El allanamiento de la casa de Calafate fue grosero y brutal. Las excavaciones en el sur no encuentran nada. El mamotreto inquisitorial del juez Bonadío revela más empecinamiento y odio que justeza jurídica.
A su vez, esta persecución abunda en el crecimiento de CFK en las encuestas. Algo resulta evidente: le tienen miedo. Es la principal opositora del gobierno Macri. Es este mismo gobierno el que así lo proclama. Lo hace por medio de la persecución a que la somete. Nadie le importa más. Se trata de destruirla a ella. Se trata de hacerle lo mismo que el gobierno de Brasil le ha hecho a Lula. La prisión del líder brasileño lo obligó a nombrar un reemplazante, que bajó considerablemente en las encuestas. Algo así se espera de la prisión de CFK. Pero Argentina es un país con sus propias leyes. Aquí, los perseguidos despiertan adhesión. Esto también se ve claramente. CFK aumenta su presencia popular a medida que el gobierno la designa como su principal enemiga.
La CFK maldita se transforma en el Perón proscripto de esta etapa desangelada de la historia. No hay para comer, la gente no llega a fin de mes, los sin techo abundan en las calles, el dólar sube, no se puede pagar una deuda que se aumentó desaforadamente, la impericia del equipo gobernante despierta la angustia de la población, los que mandan trabajan para los que más tienen, la policía es temible, ¿cuál es la salida? Muy simple: ¿a qué temen ellos, los temibles? ¿A quién señalan como su enemigo, como su escollo tenaz? En una palabra: ¿cuál es el hecho maldito del país neoliberal? En estos tiempos en que la memoria de John William Cooke nos ha convocado otra vez será útil recordar que ese hombre de genio teórico y militante dijo del Perón injuriado, proscripto y víctima del exilio que era el hecho maldito del país burgués. Fue una coyuntura evidente que se tornó aún más clara por su brillante enunciación. ¿Cuál era el país burgués? El de los intentos también obsesivos por conseguir un país democrático al margen de Perón y el peronismo. Ya el decreto 4161 había prohibido nombrar a Perón, a Evita, al Partido Peronista, pasar la marcha partidaria y muchas cosas más. Se exhibían las joyas de Evita y los autos de Perón. A la salida había un tacho de basura: “Tire aquí su carnet de afiliado al Partido Peronista”. Así, con matices (importante es el caso de Illia que se preparaba para dar elecciones libres y por eso fue derrocado, porque las ganaría el peronismo) transcurrieron dieciocho años. La imagen salvadora de Perón creció enormemente. A toda una generación se la sofocó hasta llevarla a la violencia. El pueblo dijo que el líder volvería en un avión negro. Perón era la imposibilidad de la consolidación del país liberal y antiperonista. El país burgués. Cooke dijo: “El peronismo es el hecho maldito del país burgués”. Perón regresó y fueron dosmillones y medio de seres esperanzados a buscarlo. A este Perón lo habían creado –desde el odio– sus enemigos. Algo semejante sucede hoy con Cristina Kirchner. Quieren demostrar que es ladrona y hasta asesina. No lo consiguen y tornan más fascinante su figura. Si el gobierno y sus aliados son el neoliberalismo, entonces Cristina Kirchner es el hecho maldito del país neoliberal.
Habrá que prestar atención a ciertos sucesos que pueden producirse. Como son muy torpes y tienen mucho odio acaso sea posible que la encarcelen. En esa terrible encrucijada habrá dos países. El de los que salgan a la calle a repudiar la medida. El de los que busquen acercarse a ella para darle su afecto, su amor. Y el de las fuerzas represivas del gobierno. Patricia Bullrich y el mismo Macri ordenarán mano dura. Raúl Zaffaroni, que es un humanista, manifestó su preocupación. “Puede haber muertos”, dijo. Este gobierno ya tiene varios. Y no le importa. Hay que hacerlos responsables desde ya. Saben que el país joven y militante saldrá a la calle. Cuidado. No sean brutos ni brutales. Tiene su costo encarcelar a una militante querida por las bases. Las balas sólo conseguirán aumentar esa adhesión. Y Cristina empezará a gobernar desde la cárcel tal como Perón gobernó desde Madrid. Y los militantes (continuando la línea de quienes ayer decían nada sin Perón) dirán nada sin Cristina.
Estos son hechos que se producirán al margen de nuestros deseos. No es ésta la historia que quisiéramos. Pero es la que sucederá si los errores y las necedades que el odio produce continúan.
Por Julio De Vido - Desde Marcos Paz Fuente: NAC&POP
La historia que voy a contar, no recuerdo en que texto la leí (mi lejanía de las redes impiden realmente acceder a algunas citas bibliográficas con mayor precisión).
Con el inobjetable y enorme beneficio de no tener acceso a la inmundicia troll que tiene nombre y apellidos de basura, doble basura Peña- Braun.
¿Cuántos cuadernos podrían llenarse con lo que robaron a los pueblos de la Patagonia con su empresa, especuladoras y piratas, blanqueando esas riquezas -en muchos casos plata negra y sucia- con Mauri y Toto, sí, el de la Champion League?
Pero no quiero reclamar tanto por la red, a ver si todavía Clarín pone fibertel en la cárcel y terminamos también aquí soportando los trolls.
Bien, aclarado esto pasaré a contar esta historia que representa un diálogo o mejor dicho, una discusión que sostuvieron Perón y Evita a raíz del “fragote”, o mejor llamado golpe de Estado protagonizado por el Gral. Luciano Benjamín Menéndez (Padre).
No vayamos a pensar que hubo un solo hijo de puta, fueron dos, luego volveremos a ver porque fueron dos y no uno, pero continuemos con las historia.
La discusión entre nuestros dos protagonistas Juan y Eva, rondaba en torno al castigo que debería aplicarse a los cabecillas de este hecho sedicioso.
Eva sostenía la necesidad de un castigo ejemplar que apuntaba a que un hecho como este no volviera a repetirse que tuviera condigna relación entre el delito gravísimo cometido y la pena a aplicar.
El tiempo le dio la razón, el bombardeo de la plaza de mayo del 16 de junio de 1955 costó casi 500 muertos civiles inocentes.
Sus protagonistas asesinos cobardes, fueron perdonados y la Revolución Libertadora se produjo exactamente 92 días después, (a la que no voy ahora a analizar), solo decir que concluyo con la Dictadura del Proceso, producto del golpe del 1976 y ocasiono más de 35.000 muertos si contamos el periodo 1955-1983
Como dato final diremos que la bestia que comenzó esta historia, Luciano Benjamín Menéndez, perdonado en 1951, era el padre del otro monstruo recientemente muerto.
Luciano Benjamin Menendez (hijo) fue el responsable de miles de muertos cuando estuvo al mando del III Cuerpo de Ejército entre 1976 y 1982.
No los llamo “gorilas” porque resultaría ofender a esa rama de las especies zoológicas.
Si Menéndez (padre) hubiera sido fuertemente castigado, tal vez miles de nuestros compañeros hoy estarían vivos.
Tal vez si todos los cabecillas del golpe del 51 hubieran sido recluidos en forma perpetua, no se hubiera bombardeado la Plaza de Mayo.
Simplemente “la Fusiladora” no habria tenido lugar y el General Valle no hubiera sido fusilado y hasta hubiera podido disfrutar de sus nietos.
¿Que pensaba Perón y que le respondió a Evita?
Perón le dijo textualmente: “Mira negrita– como cariñosamente la llamaba – ¿Que seria de la historia sin los traidores? ¿Que hubiera sido del Cristianismo sin Judas Iscariote? ¿Que relevancia histórica hubieran tenido Leónidas y los trescientos espartanos sin la traición del deforme Efialtes de Tesalia que los entrego al rey Persa Jerjes?
Le dijo finalmente “los traidores en la historia son como las moscas; sirven para transformar las bostas y las pudriciones”
Ante tal dilema que me presentaba la lectura de esta discusión, y el desconcierto (que en mi espíritu se generaba), debo admitir que la traición artera, despierta en nuestra intimidad sentimientos encontrados, los que si no son debidamente canalizados, derivan en graves tendencias de revancha, de odio y rencor que turban el alma, afectan los sentidos, confunde la percepción y tornaran vana cualquier lucha que se quiera emprender.
Luego de muchos años volví a releer la palabra de Dios, primero el Santo Evangelio según San Mateo ( capitulo 27 es 1 a 5) y también todo el relatorío del Santo Evangelio según San Juan (capitulo 18 vs 37 y el capitulo 19 vs 9,10 y 11).
La entrega de Jesús por parte de Judas a los sumos sacerdotes judíos de Sanedrín, el dialogo con Caifás y sobre todo el intercambio con el Pretor Poncio Pilatos, me transmiten las paz que necesitaba.
También la firmeza y la fuerza necesaria para enfrentar a estos traidores disfrazados de arrepentidos de hoy.
Tomando como base las conclusiones de la experiencia de ayer, magníficamente expuestas en la discusión política entre Perón y Evita, debo decir, que, a la luz de lo sucedido en estos días, estoy más cerca de Evita que de Perón.
Gracias a él y a su obra, como también a los gobiernos de Néstor y Cristina, ni yo ni ningún argentino, somos bostas ni pudriciones a merced de estas moscas infectas.
Si pretendieran tomarnos como materia prima, gracias a la acción de estos gobiernos, les presentaremos batalla y sin duda los derrotaremos con el insecticida mas eficaz: El Peronismo.
Siento además, en lo personal, que este será el último rol que la historia de esta querida, amada y controvertida Patria argentina me otorgara y créanme que seré y seremos incansables, pertinaces y obsesivos en la consecución del objetivo.
Quienes me conocen saben de que hablo.
Será además la demostración a este querido suelo, del amor que siente un nieto de inmigrantes italianos, por todas las posibilidades que nos dio este bendito País, donde hoy vivimos, y donde aquí estamos poniendo lo que hay que poner, mas allá de la dura persecución que hoy sufrimos.
Un Pais para el cual trabajamos desde hace mas de 100 años, cuando mi abuelo llego con honradez, con honor, y con la frente alta, en 1906.
No vinimos aquí como otros, a ser lacayos ni alcahuetes de una oligarquía traidora y apátrida, desde el fondo de la historia que siempre los considerara advenedizos y llegado el momento descartables a quienes hoy son sus sirvientes y ceos.